
El hígado produce
bilis la cual está compuesta por colesterol, lecitina y sales
minerales biliares. Ésta ayuda a la digestión, en especial de las
grasas, en la parte superior del intestino delgado.
|
|
Si no hay ningún alimento, la bilis se deposita y concentra en la
vesícula y luego vuelve al intestino cuando es necesario. Sin embargo,
el exceso de colesterol produce diminutos cristales alrededor de los
cuales se acumulan sustancias sólidas formando cálculos o piedras
biliares.
Éstos, cuando adquieren un gran tamaño, pueden bloquear uno de los
conductos biliares que conectan a la vesícula con el hígado y el
intestino delgado causando dolor muy intenso, náuseas, vómitos; síntomas
que desaparecerán tan pronto como el cálculo regresa a la vesícula o es
empujado hacia los intestinos y posteriormente eliminado.
Los factores que predisponen la aparición de esta dolencia son:
Existen remedios caseros que pueden ayudar a la prevención y control de
las dolencias vesiculares como los siguientes:
Remedios populares
Remedio popular #1:
Elaborar un jugo con
tres cucharadas de jugo de limón por cada 1/2 taza de agua el cual debe
ser consumido antes del desayuno durante una semana.
Remedio popular #2:
Añadir el jugo de 1/2
limón a una taza de infusión de manzanilla y beber siete tazas diarias
de esta mezcla durante siete días.
Remedio popular #3:
Beber una taza de
infusión de menta una hora después de las dos principales comidas del
día. Esta infusión es beneficiosa, ya que estimula la producción de
bilis.
Remedio popular #4:
Tomar un vaso diario
de partes iguales de jugo de remolacha y lechuga reduce el tamaño de los
cálculos más grandes y diluyen los diminutos cristales antes de que se
conviertan en cálculos biliares.
Remedio popular #5:
Dormir sobre el lado
derecho acelera su expulsión (según creencias en ciertas regiones de
Latinoamérica.)
Remedio popular #6:
Tomar una cucharadita
de aceite de oliva en 1/ taza de jugo de toronja o pomelo antes del
desayuno cada mañana. El aceite de oliva estimula la producción de
bilis y alivia el dolor, actuando como lubricante para facilitar la
eliminación de cálculos biliares
Remedio popular #7:
Tomar una cucharada de
jugo de perejil al levantarse cada mañana y luego repetir varias veces
más durante el día. Si el fuerte sabor del perejil resulta desagradable
se puede mezclar con jugo de zanahoria.
Remedio popular #8:
Hervir 30 gramos de
boldo en 1 litro de agua. Tomar en forma de té o decocción esta cantidad
diariamente en tres dosis durante 15 días seguidos.
Remedio popular #9:
Licuar y tomar 200
gramos de berros en 1 litro de agua entres dosis diarias por 30 días
seguidos.
Remedio popular #10:
Hervir 20 gramos de
cola de caballo en 1 litro de agua. Esta preparación debe ser consumida
en tres dosis diarias durante 10 días seguidos.
Recomendaciones
Evitar las comidas condimentadas o verduras que causen gas, como las
coles (repollitos) de Bruselas (brussels sprouts) y la col (repollo,
cabbage), ya que algunas vesículas reaccionan negativamente a este tipo
de comidas
Limitar las grasas a menos del 25 por ciento del total de calorías, y
concentrarse en consumir frutas, vegetales y granos enteros, que tienen
un alto contenido de fibra.
Mantener una dieta rica en fibra (salvado o afrecho no procesado ayuda a
evitar la formación de cálculos biliares al estimular al hígado a
producir bilis, y al impidiendo que se vuelva a absorber. Igualmente,
beneficiosa es el consumo de manzanas, las peras, las hojas de remolacha
y la soja.
Evitar el consumo de cantidades excesivas de alcohol, dulces o productos
con harina blanca, ya que son metabolizados como grasas y aumentan el
riesgo de problemas vesiculares.
Eliminar de la dieta las carnes especialmente las rojas, que contienen
un elevado grado de colesterol; preferir en su lugar el pescado y carnes
blancas (aves) cocinados al vapor, asados o a la parrilla. |